martes, junio 11, 2013

Las políticas empresariales de protección y mitigación de impactos ambientales

A partir de los años 70 y hasta nuestros días, varias investigaciones han demostrado que el sector empresarial tiene grandes responsabilidades frente a  la  sostenibilidad ambiental de los negocios y del entorno en general.  Durante la década de los 70 las compañías y las administradoras del riesgo  detectaron los problemas ambientales generados por la actividad económica de las empresas,  y dieron comienzo una nueva etapa en la gestión administrativa de las compañías, basado en un proceso de aprendizaje sobre cómo hacer bien las cosas, mejorando sus procesos y métodos de producción e identificando aquellas áreas que requieren de cambios en su comportamiento ambiental frente a su entorno territorial y sus públicos relacionados. A partir de entonces, la actitud de muchas empresas pasó de ser reactiva frente al cumplimiento de las normas y de mitigación de impactos, a una actitud preventiva y participativa lo que provocó un cambio cultural  respecto al rol de las empresas en la sostenibilidad.[1]
En los noventa se implantó el concepto de ecoeficiencia con nuevas medidas para controlar la contaminación y para redefinir los procesos productivos con el fin de hacerlos benéficos ambiental y socialmente. A partir del 2001, se inició un nuevo cambio cultural en las empresas mediante el diseño de los procesos productivos que desde el inicio contribuyen al desarrollo sostenible. Si bien para gran parte de las empresas en el mundo la preocupación se debe a que cualquier medida adoptada para mitigar el impacto ambiental negativo generado por su actividad productiva incide en las utilidades que se reparten a sus accionistas; son cada vez más las empresas  que además de contar con sistemas de  gestión ambiental –que generan ahorro y valor – prevén en sus presupuestos acciones de protección y prevención de contingentes ambientales.
Para Georgina Nuñez, investigadora de la CEPAL, la importancia que reviste el tema ambiental necesita del registro de dicha información  práctica contable y común relacionada con las transacciones comerciales normales de una empresa. Así como se distingue claramente en una empresa el costo de venta, de igual forma las empresas debieran ser capaces de clasificar si los cargos o créditos de las distintas cuentas corresponden a transacciones relacionadas con el medio ambienteEs muy importante para el proceso de toma de decisiones de la propia empresa que incluye a los accionistas y ejecutivos, además de clientes, proveedores, autoridades y público en general, conocer los desembolsos que ellas realizan en materia ambiental, así como sus activos y/o pasivos ambientales.[2]
La relevancia adquirida por la información ambiental contable y su adecuada clasificación ha llevado a que algunos ya hablen de la necesidad de un cuarto estado financiero básico, es decir, aparte del Balance General, el Estado de Resultados y el Estado de Flujo de Efectivo, se propone un cuarto estado financiero que corresponde al reporte social y ambiental de las compañías.
De ésta manera, Georgina Núñez  plantea que  a través de  las cifras ambientales y financieras relevantes y la información relacionada con la gestión ambiental en las empresas es posible medir  lo que éstas hacen en materia de mejoras ambientales; sobre el cumplimiento de las normatividades nacionales e internacionales, y también, la prioridad asignada al tema ambiental en la gestión empresarial.

Es responsabilidad de las empresas el incluir dentro de sus balances financieros las compensaciones por los daños ambientales que causa su actividad, sin teñirlos de acciones de buena fe comunicados mediante estrategias de  responsabilidad social corporativa. 
Debe medirse los impactos, y luego, sociabilizarlos, contabilizarlos y compensarlos.
Bienvenidas las mejores prácticas.



[1] NÚÑEZ, Georgina. La Responsabilidad Social Corporativa en un marco de desarrollo sostenible. En: Serie Medio Ambiente y Desarrollo. División de Desarrollo sostenible y asentamientos humanos – CEPAL. Santiago de Chile, noviembre de 2003. El Sector Empresarial en la Sostenibilidad Ambiental: Ejes de Interacción. Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL y GTZ.  Santiago de Chile, abril de 2006. Página 25

[2] Ibíd. Página 26