jueves, junio 20, 2013

Agricultura urbana y soberanía alimentaria: Cooperación: ¡sí se puede!






En la medida que hago presencia puntual y diferencial en cada una de las redes sociales a las que pertenezco, Linkedin, Twitter, Facebook, Google +, Pinterest y StumbleUpon, suelo encontrar iniciativas -algunas muy visuales-, que fomentan las mejores prácticas en todas las áreas del conocimiento, y en especial, en aquellas en las que tanto insisto: agua, energía y alimentos.

Mi posición es clara, somos nosotros quienes consumimos. Somos nosotros quienes aprendemos. Sólo necesitamos que nos inciten a ello. Y si el conocimiento se expande, si difundimos la innovación, las mejores prácticas y la manera más fácil de hacer bien las cosas, es muy probable que logremos un mundo mejor. Es que sí, ¡sí se puede!

¿Ejemplos claros? hace unos meses no tenia idea sobre semillas para mi reciente huerta urbana. Creía que todas las semillas eran bolitas de distintas formas que se ponen en la tierra y ya. Y resulta que hoy ya sé, a punta de leer, ver vídeos y fotografías en la red de Internet, que cada planta tiene su propia forma de reproducirse y que existen unos monstruos multinacionales llamados #Monsanto #Syngenta y #Basf que pretenden patentar las semillas, genéticamente modificadas y mejoradas -según ellos-, en medio de un #CapitalismoAlimentario que generará la necesidad de comprar siempre dichas semillas, pues dieron en el clavo innovador y lograron quitarles el gen de la reproducción. Es decir, sus semillas no se regeneran.

También he aprendido, por cortesía de "otros" que comparten sus conocimientos, es decir, cooperan, que hay distintas formas de acabar con las plagas en la agricultura, algunas de ellas, hasta buenas con el ambiente. Increíble. si eso es así, ¿por qué sigo comprando alimentos de corporaciones multinacionales que me han hecho creer a punta de pautas publicitarias que sus alimentos procesados son mejores que los que por siglos los humanos hemos estado consumiendo? Y es que son sólo 10 multinacionales las que manejan el comercio internacional de alimentos. Y son ellas las que compran las grandes producciones de alimentos sembrados con las semillas de Monsanto, Syngenta y Basf.  Aprendí en las redes que esas multinacionales también son líderes en el negocio de pesticidas.

Y la rueda se cierra de nuevo en mi responsabilidad como consumidora. Cada vez me cuesta más trabajo tomar el café soluble que compré durante años. Y es que veo la marca y me viene a la cabeza cientos de fotos, vídeos y documentos que hacen que decida pasar de largo por la estantería del supermercado.

Ahora evito las grandes superficies. Busco tiendas de barrio en donde encuentro productos locales de excelente manufactura y calidad y compro, cada vez en menores cantidades, sólo aquello que sé que consumiré. Tantas noticias alrededor del desperdicio de comida hace que hasta mis perros coman garbanzos.

Esta mañana aprendí por una foto, cómo sembrar apio. Ya tengo papas criollas y pastusas, cebolla larga y cilantro en mi huerta. El próximo ajiaco tendrá la cortesía de un pollo libre y bien alimentado por mi vecina. Sólo tendré que buscar el aguacate. Y el mercado local de La Calera me sirve para ello.

Gracias a todos los que comparten conocimientos. Y como siempre, bienvenidas las mejores prácticas.