viernes, marzo 22, 2013

aGua eS ViDa ! Ahora sé que mucho sé para compartir con mis lectores

Hace unos días recibí un comentario muy constructivo sobre mí el título de mi blog. No parece serio si lo escribo con las  letras en mayúscula. Y tiene razón. Pero llama la atención.

En el día mundial de agua del año 2013 es casi imposible que un artículo escrito por mi se leído en las redes sociales  así que intentaré por este medio, el de llamar la atención, hacerlo. Quiero manifestar  mis conocimientos sobre el agua. No en vano llevo casi 20 años trabajando en pro de la conservación de las cuencas hidrográficas y ahora sé que mucho sé para compartir con mis lectores.

El planeta gira al rededor del sol, el sol alrededor de la galaxia, la galaxia alrededor del centro del sistema solar y, supongo que el sistema solar gira en torno a algo. Por ahora eso no es lo que importa. El hecho de girar nos lleva a una consecuencia: los ciclos. Y el compartir el espacio fijo entre astros, planetas y satélites, irremediablemente conlleva a tener influencia de las ondas que producen los movimientos físicos.

El cambio climático es un hecho. Cuando nos alejamos de la órbita del sol y el sol de los espacios poblados de estrellas, nos enfriamos.  La lógica es que cuando nos acercamos, nos calentamos. El ciclo más corto que conocemos y entendemos los humanos es el anual. En donde nuestro planeta, que gira alrededor del sol, pasa por cuatro puntos también reconocidos: las estaciones de invierno, primavera, verano y otoño.

Por lo tanto, si entendemos que la tierra lleva millones de años girando, que  nuestros ancestros observaban y registraban los movimientos de las luces en el cielo, que hay registros humanos y geológicos del ciclo del calentamiento y enfriamiento, entenderemos los signos y mensajes que encontramos en distintos puntos del mundo.

Así las cosas, y mediante la evidencia de científicos, estamos entendiendo que la tierra avanza hacia un nuevo calentamiento global y que con nuestra acción irresponsable con el ambiente, contribuimos de manera acelerada y destructiva a una escasez  de recursos vitales para todas las especies: el agua y los alimentos.

No es un secreto que los humanos hemos degradado nuestros sistemas de abastecimiento de agua y alimentos.  La contaminación de las fuentes hídricas, el crecimiento desordenado de las urbes, el abandono del campo, el consumismo inducido, la poca preocupación por las energías alternativas y limpias y la falta de conocimientos de mecanismos de participación ciudadana en los asuntos públicos han generado espacios para que intereses económicos no éticos absorban las sociedades.

En los rincones más apartados del planeta, a donde podamos llegar como turistas, encontramos siempre una gaseosa, una cerveza, cereales y otras golosinas. En todas las comunidades hemos permeado el consumismo. También les hemos hecho creer que son pobres por no tener urbes llenas de luces artificiales y concreto, contaminadas, inseguras y sin mayor interés sobre la suerte del vecino.

Es cierto que la cooperación, la globalización y las tecnologías de la información nos han permitido avanzar como especie humana. Gustavo Wilches Chaux, a quien le debo muchos de mis conocimientos ambientales, corregirá por “especie urbana”. 

Hoy en las grandes urbes somos más conscientes del daño que causamos como ciudadanos del mundo a nuestros ecosistemas. Algunos de nosotros nos atrevemos a tomar decisiones activistas, personales y profesionales basadas en las mejores prácticas de gestión del agua y la bioética y del cuidado de ecosistemas estratégicos. Varios capacitamos a comunidades en prácticas sostenibles del suelo, independencia energética y soberanía alimentaria. Otros promovemos las políticas públicas sectoriales que involucran empresarios, gobiernos y autoridades en adoptar herramientas de prevención, cuidado y compensación.  Hay quienes investigamos, compartimos y ejecutamos acciones para la restauración, reforestación, conservación y cuidado de las fuentes hídricas.

Todos podemos reciclar, reutilizar y participar en programas de agricultura urbana, que nos dan mayor conocimiento de nuestras capacidades de subsistir, en vidas modernas, cómodas e interconectadas.

Las mejores prácticas para garantizarnos un futuro con agua y alimentos están en nuestras manos. El que daña, compensa. El que no apaga la luz, paga la factura. El que no cuida los ecosistemas no tendrá ni agua ni comida.

Por eso, bienvenidas las mejores prácticas.