miércoles, enero 02, 2013

Unión Europea: del Libro Verde a la Alianza por la RSC Europea


El 15 de enero de 1999 el Parlamento Europeo aprobó la «Resolución sobre la adopción de normas por la Unión Europea para las empresas europeas que operan en países en desarrollo: Hacia un código de conducta europeo»  que instó a establecer un código de conducta basado en normas internacionales con el fin de estandarizar los códigos de conducta voluntarios, crear una plataforma de seguimiento de compromisos y además, incluir disposiciones sobre  procedimientos de denuncia y medidas de corrección.
Desde el Consejo Europeo de Lisboa de marzo de 2000 la Comisión Europea promociona las  prácticas socialmente responsable al interior de las empresas, como estrategia para dar cumplimiento al  objetivo de la Unión Europea de ser en 2010   «la economía del conocimiento más competitiva y  dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social»[1]
En junio de 2001, fue puesto a consulta pública el Libro Verde: Fomentar un marco  europeo para la responsabilidad social de las empresas, documento que recopiló los que serían los principios básicos de RSC europeos, con el fin de que empresas privadas y públicas, organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos aportasen observaciones y comentarios. Durante el segundo semestre de 2001, se realizaron varios encuentros multisectoriales, incluida la administración pública, que contribuyeron al debate para definir el modelo  europeo de RSC.
La iniciativa del Libro Verde se enmarcó en las Líneas Directrices para Empresas Multinacionales de la OCDE, los principios del Global Compact de Naciones Unidas y en el modelo de comunicación de Global Reporting Initiative – GRI.  El concepto de RSC propuesto fue el de «la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y ambientales  en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores»[2]
A través de la Resolución del 29 de noviembre de 2001 la  Comisión Europea dio a conocer las pautas relativas  al seguimiento del Libro Verde y en octubre de 2002 lanzó el Foro Europeo Multi-stakeholder para la RSC  - CSR EMS Forum, con el fin de coordinar a los diferentes sectores interesados en participar en la formulación de los principios RSC comunitarios. El  CSR EMS Forum, que reunió a representantes de las empresas, los sindicatos y la sociedad civil, desempeñó  un papel dinamizador para la construcción del concepto europeo.  El Foro logró cierto consenso entre los participantes, pero también reveló las diferencias significativas de opinión entre las partes empresariales y las demás, en especial, en lo relacionado con la voluntariedad y los contenidos de los informes de avances y de sostenibilidad corporativos.[3]
En su Comunicación al Consejo Europeo en marzo de 2005, la Comisión reconoció que la RSC puede desempeñar una función clave a la hora de contribuir al desarrollo sostenible y reforzar al mismo tiempo el potencial innovador y la competitividad de Europa.   Ese año, la Comisión acogió con satisfacción el trabajo del CSR EMS Forum  y su informe final de junio de 2004, y estuvo de acuerdo con las partes interesadas en que sólo si los diferentes actores desarrollan las recomendaciones del informe, se ayudará al avance de la promoción de la RSE en Europa.
En marzo de 2004, por propuesta de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo aprobó una enmienda a la Directiva sobre Obligaciones de Transparencia. Tras su aprobación formal en un próximo Consejo Europeo, deberá ser trasladada a las legislaciones nacionales durante el 2006. El nuevo texto dice que «los Estados Miembros fomentarán que las empresas que coticen en bolsa y cuyas actividades principales recaen en las industrias extractivas, publiquen sus pagos a los gobiernos en sus informes financieros anuales». Con esta decisión, la Unión Europea se ha sumado a apoyar la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI), liderada por el gobierno británico.[4]
A comienzos de 2006, la Comisión reconoció que dado que la RSC se basa en la voluntariedad empresarial, un enfoque con obligaciones suplementarias y requisitos administrativos para las empresas correría el riesgo de ser contraproducente; de manera tal que la Comisión decidió que para lograr  sus objetivos, apoyará  a la creación de una Alianza Europea para la RSE, abierta a las empresas europeas  de todos los tamaños y que tendrá como finalidad la cobertura política para las iniciativas de RSE, nuevas o existentes, de las grandes empresas, las PYME y sus interlocutores. Esta Alianza no será un instrumento jurídico sino un proceso político para incrementar la práctica de la RSE entre las empresas europeas.



[1] El documento se encuentra disponible en http://europa.eu/bulletin/es/200003/i1001.htm
[2] El documento se encuentra disponible en http://europa.eu/bulletin/es/200003/i1001.htm
[3] En marzo de 2006, la Comisión Europea presentó la Comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social Europeo, con el fin de poner en práctica la Asociación para el crecimiento y el empleo: Hacer de Europa un polo de excelencia de la responsabilidad social de las empresas. Los principales temas tratados en dicha comunicación fueron la educación, el intercambio de experiencias, el equilibrio entre una economía "globalmente competitiva" y al mismo tiempo sostenible, y la creación de una "Alianza Europea para la RSE" que de "cobertura política para las iniciativas responsables".  Para mayor información consultar:   Comunicación de la   Comisión al   Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social Europeo: poner en práctica la asociación para el crecimiento y el empleo: hacer de Europa un polo de excelencia de la responsabilidad social de las empresas. Marzo de 2006. Disponible en: http://www.mtas.es/empleo/Economia-soc/RespoSocEmpresas/rse240306.pdf
[4] Op cit. Fundación Ecología y Desarrollo. “Anuario de Responsabilidad Social Corporativa en España. 2003. Responsabilidad Social Corporativa y Políticas Públicas Informe 2004. Madrid 2005. Página 38 y página 83