martes, enero 08, 2013

RSC: El Programa de las Naciones Unidas para el Medio ambiente - PNUMA

En los primeros decenios de existencia de las Naciones Unidas, las cuestiones relativas al ambiente  se concentraron en inventariar los recursos naturales mundiales que se disponían para el desarrollo y examinar de qué forma se podría asegurar que su explotación beneficiase, en especial, a los países en desarrollo.  

A partir de la década de 1970 la comunidad internacional comenzó a reaccionar de manera más amplia, ante los indicios  del deterioro ambiental  escala mundial. Desde entonces ha ido en aumento la preocupación respecto a las consecuencias del desarrollo en la ecología del planeta y el bienestar humano, y las Naciones Unidas ha sido uno de los principales defensores del ambiente y de sus nuevas ideas  tales como la del “Desarrollo Sostenible”[1].

La relación entre desarrollo económico y deterioro del ambiente figuró por primera vez en el Programa Internacional en 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, celebrada en Estocolmo.  A raíz de esta conferencia, los gobiernos crearon el  PNUMA, que es aún hoy, la principal autoridad mundial en esa esfera y sigue abogando para que se proteja y se mejore el ambiente.

Posteriormente, en la Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental, en Tbilisi, 1977, se definió la educación ambiental como:  "El proceso a través del cual se aclaran los conceptos sobre los procesos que suceden en el entramado de la naturaleza, se facilitan la comprensión y valoración del impacto de las relaciones entre el hombre, su cultura y los procesos naturales y sobre todo se alienta a un cambio de valores, actitudes y hábitos que permitan la elaboración de un código de conducta con respecto a las cuestiones relacionadas con el ambiente.[2] 


La Educación Ambiental pretende conseguir los siguientes objetivos: crear conciencia sobre los problemas del ambiente, adquirir una serie de conocimientos y aptitudes relacionados, de manera directa o indirecta, con el medio natural; interesar y preocupar por el ambiente para que se participe de forma activa en la protección y mejora del mismo y dar la posibilidad de buscarle solución a los problemas ambientales.

En el decenio de 1980 una serie de importantes exámenes y negociaciones entre los estados miembros desembocaron en acuerdos sobre varios temas ambientales, tales como los tratados sobre la protección de la capa de ozono y el control de los movimientos de desechos tóxicos. Las Naciones Unidas establecieron la Comisión sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.  La degradación del ambiente, que hasta entonces se había considerado una consecuencia secundaria de la contaminación industrial en los países más ricos, empezó a entenderse como un problema que también amenazaba a los países en desarrollo. La Comisión introdujo en 1987 el concepto de Desarrollo Sostenible.[3]

En 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en la ciudad de Río de Janeiro, conocida también como la Cumbre de la Tierra.  Los objetivos principales de la Conferencia fueron lograr acuerdos sobre un enfoque del desarrollo que protegiese al ambiente y a la vez garantizase el desarrollo económico y sentar las bases para una colaboración mundial entre los países en desarrollo y los más industrializados, determinada en las necesidades mutuas y los intereses comunes, a fin de garantizar un futuro racional para el planeta.   Así,  los  gobiernos  dieron  un  paso  histórico  para  asegurar   el  futuro  del   planeta   cuando   aprobaron  en   la   Cumbre   de   la Tierra el Programa 21, un proyecto amplio de acción sobre el desarrollo mundial sostenible. La Conferencia también tomó medidas para eliminar la degradación ambiental y sentar las bases para un modelo de vida sostenible en el siglo XXI. [4]


Frente a los asuntos ambientales y el impacto de actividades económicas privadas, el PNUMA trabaja de la mano con el Pacto Global  trabaja las Naciones Unidas para insertar al sector privado en la estrategia mundial de desarrollo sostenible, con el objeto de trabajar  principalmente en asuntos preventivos, sin olvidar la mitigación de impactos ambientales causados por las empresas. Para eso,  PNUMA formuló, junto con el Global Reporting Initiative los indicadores de sostenibilidad que hoy son el modelo de información empresarial sobre las prácticas de responsabilidad social corporativa. El GRI, es una organización que, bajo el paraguas del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas - PNUMA, elaboró un estándar globalmente aceptado para la elaboración de memorias anuales sobre responsabilidad social corporativa.[5] La metodología GRI  ofrece varias ventajas: permite hacer comparación y facilita el escrutinio de los agentes externos.[6]

El PNUD está ligado al Fondo para Iniciativas Locales sobre Medio Ambiente –LIFE[7], que apoya proyectos direccionados a la educación ambiental y a la repoblación forestal. Los criterios de financiamiento de LIFE se relacionan con los beneficios que los programas le brinden a la comunidad, la cual tiene un papel fundamental en este proceso.  Su participación activa en la ejecución de los proyectos –además de la garantía del poder público-, es una exigencia de la ONU para la aprobación de las propuestas. 


El Grupo de Defensa Ecológica – GRUDE  desarrolla gracias al LIFE, el proyecto de Medio Ambiente Entero Agenda 21 basada en conceptos como asociación, consenso y diálogo y propone proyectar acciones de corto plazo para la implantación del desarrollo sostenible a nivel local, regional y nacional.  Desde 1996[8] el GRUDE adelanta el Proyecto Agenda 21 Escolar, que tiene como objetivos principales la identificación de los problemas que afectan la calidad de vida de la escuela y de su entorno, la construcción de recursos participativos para la solución de estos problemas y la creación de espacios democráticos de difusión del saber elaborado por la comunidad escolar.[9]

De otra parte, promovido por el empresario suizo Stephan Schmidheiny durante el período previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992, el World Business Council on Sustainable Development - WBCSD o Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible es una red de 160 empresas de más de 30 países  que tienen presencia en los cinco continentes. El WBCSD considera que la Responsabilidad Social Corporativa es un elemento clave para un futuro sostenible y desde 1997 el WBCSD ha querido contribuir en torno al debate de la RSC, ofreciendo una perspectiva empresarial sobre el tema. 


Para ello ha impulsado una serie de diálogos para desarrollar un concepto común de RSC e identificar sus elementos constitutivos. Los resultados de este proceso se recogen en los documentos Corporate Social Responsibility: Meeting Changing Expectations (1999), Corporate Social Resposability: Making Good Business Sense (2000) y Corporate Social Responsibility, The WBCSD´s Journey (2002), en donde definen la RSC como el “compromiso de las empresas de contribuir al desarrollo económico sostenible, trabajando con los empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad en general para mejorar su calidad de vida.[10]

Por otro lado, el informe Planeta vivo publicado por la organización WWF Internacional tiene como fin informar a la opinión pública sobre el estado de los ecosistemas del planeta. Ya desde 2006 la WWF advirtió que si la humanidad sigue consumiendo recursos naturales al ritmo actual, para el año 2050 necesitaremos lo equivalente a dos veces la capacidad de producción biológica del planeta

A partir de Planeta vivo 2006  se describió el estado de la biodiversidad mundial, teniendo en cuenta el número de seres vivos que habita el planeta y la presión que ejercen los humanos sobre la biosfera. 

La metodología utiliza dos indicadores, el primero,  el índice del planeta vivo que mide las tendencias de vida en el planeta: frente a la evolución de 1.313 especies de vertebrados como peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos entre los años 1970 y el 2003 la población  se ha reducido en un tercio debido a la degradación de los ecosistemas.


El segundo indicador, es el índice de la huella ecológica  que mide la demanda de tierra y agua  necesaria para producir aquello que los humanos consumen  más el territorio necesario para absorber los deshechos que producen, inclusive los generados por el consumo de energía.  Los resultados de 2003 presentan que  la huella ecológica global de la humanidad es de 14,1 billones de hectáreas globales con capacidad media de producir y absorber recursos, lo que implica que sea de 2,2 hectáreas globales por persona.
[11]

[1] ABC de las Naciones Unidas. Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, Nueva York, 1998. Página 214.
[2] A comparative survey of the incorporation of environmental education into school curricula. UNESCO Institute for Education. Paris: Unesco/UNEP International Environmental Education Program (1985). Series 17, página 26.
[3] Esta alternativa al enfoque basado simplemente en el crecimiento económico se proponía “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.
[4] A comparative survey of the incorporation of environmental education into school curricula. UNESCO Institute for Education. Paris: Unesco/UNEP International Environmental Education Program (1985). Series 17, página 26.
[5] El estándar ha sido auspiciado por grandes empresas, como  BASF, General Motors o Shell; instituciones académicas, como la universidad de Harvard; y organizaciones sociales, como Amnistía Internacional.
[6] PUEYO Ramón. “Las empresas cuentan cosas”.  Publicado en el diario Heraldo de Aragón, el 20 de julio de 2003. Tomado de: Artículos RSC 2000 – 2004 Fundación Ecología y Desarrollo. Madrid, 2004.
[7] El Fondo LIFE  financia proyectos en distintos países como Egipto, India, Suráfrica, Jamaica y Colombia.  Pronto su acción se extenderá a Rusia y a Polonia.
[8] En ese año el GRUDE coordinó con 12 escuelas municipales, actividades relacionadas con el tema de las basuras, involucrando a 16 profesores, 480 alumnos y 25 comunidades.
[9] Como resultados de éstos trabajos se pueden mencionar los siguientes: las metodologías participativas de Educación Ambiental, la elaboración de materiales pedagógicos, la producción de piezas utilizando productos reciclados para generar ingresos a las comunidades y la difusión de las experiencias en los periódicos.
[10] Para mayor información consultar. http://www.wbcsd.org
[11] Las huellas ecológicas más determinantes son las de los Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos. Por el contrario, la más baja en absoluto es la de Afganistán. Todos los países industrializados están muy por encima de la media mundial. India está por debajo. China está cercana a la mitad, poco por debajo de la media, inmersa en un rápido crecimiento económico que determinará en gran medida el uso más o menos sostenible de nuestros recursos en los próximos decenios.  Italia tiene una huella ecológica per cápita de 4,2 hectáreas globales, con un déficit ecológico de 3,1 hectáreas per capita respecto a nuestra biocapacidad.  Para mayor información consultar FORTI, MARINA. Informe “Planeta vivo 2006”: La humanidad insostenible. http://www.ecoportal.net/content/view/full/64689 Noviembre de 2006