sábado, enero 12, 2013

Planeación y prevención de consecuencias climáticas extremas


Un año después, marzo de 2014 se repite la historia. ¿No que no estamos advertidos?
¿Dónde queda la coordinación institucional y la educación ambiental? ¿Dónde están los ciudadanos que se quejan cuando la catástrofe ya ha sucedido? ¿Por qué no usa sus redes para expandir el conocimiento cuando el sistema lanza alertas tempranas?

Definitivamente, un año después y el próximo también, estaremos hablando de lo mismo.


Les comparto el artículo aquel.

Desde octubre, quizá desde antes, las autoridades nacionales y regionales colombianas advirtieron sobre la llegada  del Fenómeno del Niño, con las consecuencias climáticas que éste conlleva.  

Se llama fenómeno del Niño - ENSO por sus siglas en inglés, al calentamiento cíclico de las aguas del Océano Pacifico  que ocurre desde milenios atrás y que afecta con especial fuerza a América del Sur e Indonesia y Australia, aunque su influencia  es mundial.   

Los eventos que produce el Fenómeno del Niño pertenecen al campo de la meteorología y no de la climatología y se causan por el movimiento de rotación terrestre y el desplazamiento de las mareas del hemisferio norte al hemisferio sur, siempre dentro de la zona intertropical. En diciembre, las corrientes de agua del pacífico oriental (Corriente de Humboldt) viajan de Sur a Norte desde la costa central de Chile  hasta las costas septentrionales de Perú donde se encuentran con las corrientes caliente procedentes del norte, a la altura del golfo de Guayaquil en Ecuador.

Este fenómeno climático, que varía su intensidad cada año,  provoca en regiones aleatorias de América del Sur los siguientes efectos:

·         Disminución o incremento de ciertas especies pesqueras.
·         Generación de nubes intensas en la zona de convergencia intertropical.
·         Periodos muy húmedos.
·         Baja presión atmosférica.
·         Generación de huaicos (Aluviones)
·         Pérdidas pesqueras primarias y agrícolas
·         Cambio de la circulación atmosférica.
·         Calentamiento global del planeta y aumento en la temperatura de las aguas costeras 
·         Surgen enfermedades como el cólera 

En Colombia, El IDEAM informó sobre el comienzo de la temporada seca en las regiones Caribe, Orinoquia y Región Andina, que se prolongará, en términos generales, hasta marzo de 2013.  

Según las previsiones del IDEAM, el efecto climático en Colombia manifiesta con la disminución significativa de las lluvias al centro y sur de las regiones Andina y Pacífica, el piedemonte amazónico y sectores de la región Caribe y norte de la Andina, siendo muy notorias en Tolima, Huila, Boyacá, Cundinamarca, Cauca, Nariño, Valle, Meta, Caquetá, Atlántico y el norte de Bolívar y menos notorias en Chocó, eje cafetero, santanderes, Guaviare y La Guajira. 

También los ríos Magdalena, Bogotá, Sinú, San Jorge, Cauca, Cesar, Ranchería, Nare, La Miel, Sogamoso, Ariari, Guayabero, Guaviare, Inírida y Orinoco y sus afluentes de las cuencas Caribe, Magdalena y Orinoquia, se caracterizan por la reducción de sus niveles por debajo de la media.

Las problemáticas sociales y ambientales para estos territorios son:

·         Escasez de lluvias genera pérdidas en las cosechas y muerte de animales de pastoreo que pone en aprietos a familias que dependen de la agricultura y la ganadería  para su supervivencia alimentaria.
·         Altas temperaturas del día traen las conocidas heladas de la madrugada, en donde las plantas cristalizan sus raíces y se queman por el frío
·         El agua se estanca y pudre en pequeños pozos y atrae enfermedades por consumo como el Cólera y transmisión por picaduras de mosquitos como el Dengue. 
·         Proliferación de incendios forestales en zonas secas que impiden su control inmediato 

Las noticias son desalentadoras.  Cientas de hectáreas de bosque nativo quemadas en incendios forestales donde varios de ellos son causados por negligencia humana o provocados a propósito.  Miles de personas afectadas por la carencia de agua y la no previsión del limpiado de vallados y reservorios de agua para la agricultura.

Pareciera como si la previsión de estos efectos climáticos fuera cosa de locos.  Las autoridades ambientales y territoriales invierten cientos de recursos en información sobre los asuntos de vulnerabilidad al cambio climático que son desatendidos por los habitantes de las zonas más afectadas.

No hay administraciones regionales ni locales que le apuesten a la prevención más que a la atención de emergencias climáticas. No hay organización comunitaria, no hay recolección de aguas lluvias para tiempos secos, no hay educación ambiental, no hay solidaridad entre afectados y menos afectados.

Todo se vuelve negocio. La carencia de alimentos incrementa los precios del mercado, igual que cuando se vive la temporada de lluvias y de pérdidas por inundaciones.

Fenómenos como el Niño y la Niña y el cambio climático global nos obliga como ciudadanos a revisar nuestra relación con la meteorología y clima, a tomar medidas preventivas para atender situaciones extremas y a fomentar entre los ciudadanos el conocimiento y las alternativas sostenibles para evitar desastres ambientales que afectan la cotidianidad de las urbes.

Planeación y prevención !