lunes, enero 07, 2013

La Organización Internacional del Trabajo - OIT y la responsabilidad social corporativa


La Organización Internacional del Trabajo - OIT fue creada por el Tratado de Versalles en 1919,  tras el caos de la primera guerra mundial. La OIT afirma en su Carta de Constitución que la paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social, de manera tal que desde su fundación la OIT y sus estructuras tripartitas relacionan a los Estados Miembros con sus organizaciones de empleadores y trabajadores y han construido un sistema de normas internacionales en todas las materias relacionadas con el trabajo.  Después de la  Segunda Guerra Mundial la OIT adoptó la Declaración de Filadelfia  que hoy se constituye como un Anexo de la Constitución de la Organización.  En 1946  se estableció la relación entre la OIT y las Naciones Unidas y, en consecuencia, se convirtió en el primer organismo especializado asociado de la ONU.
Durante buena parte del siglo XX, la Organización Internacional del Trabajo fue incorporando el tripartismo y el diálogo social[1] internacional en su estructura y mandato La cooperación tripartita se entiende en sentido amplio; designa, en general, todos los tratos entre el Estado – representado por los gobiernos, los empleadores y los trabajadores y versan sobre la formulación o la aplicación de la política económica y social.
En 1976 la OIT convocó a una reunión consultiva tripartita entre representantes de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para revisar la relación entre las empresas multinacionales y la política social, con el fin de examinar el programa de investigaciones de la OIT y de sugerir una acción apropiada  en los campos social y laboral. Posteriormente, estableció un grupo de trabajo tripartito para preparar el proyecto de declaración de principios sobre todas las cuestiones de competencia de la OIT que guardan relación con los aspectos sociales de las actividades de las empresas multinacionales. La declaración tripartita de principios tiene por objeto fomentar la contribución positiva que las empresas multinacionales pueden aportar al progreso económico y social, y minimizar y resolver las dificultades a que pueden dar lugar las operaciones de estas empresas, teniendo en cuenta las resoluciones de las Naciones Unidas que buscan el establecimiento de un nuevo orden económico internacional.[2]  Los principios que figuran la declaración tripartita son recomendaciones a los  gobiernos, a las organizaciones empresariales y de trabajadores de los países de acogida y de origen y a las propias empresas multinacionales. Esta  declaración contiene principios en materia de empleo, formación profesional, condiciones de trabajo y de vida, y relaciones laborales.[3]
La  Organización Internacional del Trabajo ha participado en la promoción de buenas prácticas empresariales y de responsabilidad social corporativa mediante un programa de colaboración estrecho con el programa del Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Esta colaboración se refiere, fundamentalmente, a la promoción de la OIT de los cuatro principios del Pacto Mundial que hacen referencia a los derechos laborales, basados en las convenciones de la OIT.   La colaboración entre la OIT y el Pacto Mundial se basa en varias actividades: creación de redes y  actividades de difusión y la participación en diálogos de política del Pacto Mundial.


[1] Según lo define la OIT el diálogo social comprende todo tipo de negociaciones y consultas - e incluso el mero intercambio de información - entre representantes de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores sobre temas de interés común relativos a las políticas económicas y sociales. Las condiciones que permiten el diálogo social son las siguientes: (1) La existencia de organizaciones de trabajadores y de empleadores sólidas e independientes, con la capacidad técnica y el acceso a la información necesarios. (2) La voluntad política y el compromiso de todas las partes interesadas. (3) El respeto de la libertad sindical y la negociación colectiva. (4) Un apoyo institucional adecuado.  La Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo  reafirmó en junio de 1998 el compromiso de los 174 miembros de la Organización de respetar los principios relativos a cuatro categorías de derechos fundamentales en el trabajo y de promover y materializar su aplicación universal: a) la libertad de asociación y la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva;
b) la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio;
c) la abolición efectiva del trabajo infantil; y d) la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación. En marzo de 1999 se adoptó el Convenio 182, relativo a la prohibición e inmediata eliminación de las peores formas de trabajo infantil. Para mayor Información consultar:
http://www.ilo.org/public/spanish/dialogue/ifpdial/sd/
[2] Organización Internacional del Trabajo – OIT: Declaración tripartita de la OIT sobre las empresas multinacionales y la política social. Para mayor información consultar: http://www.ilo.org/public/english/standards/relm/gb/docs/gb280/mne-1-1.htm  
[3] Op cit. OSPINA, Alexandra. “La Empresa Buena”. 30 de septiembre de 2003. Página 12