domingo, diciembre 30, 2012

Percepción empresarial y académica del concepto RSC


A comienzos de 1950  grupos religiosos norteamericanos, como los cuáqueros,  juzgaron como poco ético  lucrarse con actividades que dañaban  el tejido moral de la sociedad, y decidieron  no invertir en los denominados “valores pecado”, que eran acciones de compañías cuyas actividades estaban relacionadas con el alcohol, el juego y el tabaco.  Veinte años después, como resultado de la  guerra de Vietnam, grupos de activistas utilizaron el mercado de valores como herramienta  para presentar alegatos sociales en contra de la fabricación de armas y la carrera armamentista. En los años siguientes a 1980 algunos Estados norteamericanos decidieron que las sociedades administradoras de sus fondos de pensiones se desprendiesen de los valores de renta variable que tenían intereses en la Sudáfrica de la segregación racial.[1]
Posteriormente, a finales del siglo XX, los descalabros financieros de grandes empresas norteamericanas y europeas llevaron a los ahorradores privados a exigir políticas de transparencia administrativa a los fondos de inversión de capitales y a las empresas auditoras de los mismos, con el fin de salvaguardar sus inversiones y obligarlos a adoptar medidas para que en las empresas en las que se invierta no violen la legislación  ambiental, ni desarrollen políticas de personal discriminatorias,  ni  adopten conductas depredatorias en las comunidades sociales en donde operan.  “Esta obligación de transparencia en la información permite a esos ahorradores el ejercicio de los derechos inherentes a la propiedad del capital confiado a los gestores. La propiedad manda”.[2]
Los escándalos empresariales de la Enron, WorldCom o Parmalat, sirvieron para incrementar la sensibilización de la sociedad sobre las formas en que se operan y se conducen las empresas. La adopción de la RSC, no significa una mera moda de marketing o de imagen pública. Una compañía que quiera ser competitiva en el futuro, no sólo puede pensar en conseguir beneficios, sino que además tendrá que compatibilizar su labor productiva con una política que actúe en beneficio del entorno en el que desarrolla su actividad, basándose en principios como el respeto a los derechos humanos, la mejora de las relaciones con los empleados, el compromiso con la sociedad que le rodea y el respeto al ambiente.[3]
La  compañía energética de EEUU –ENRON - protagonizó la mayor quiebra empresarial de ese país que afectó, además, gravemente los mercados de capitales. La empresa infló sus balances durante años y sus directivos, la robaron y arruinaron a los empleados y a los accionistas.  Poco después cayó la firma auditora Andersen, que no informó de las anomalías, y detrás de ella, muchas más.  Dos años y medio después de la quiebra de la Enron, la justicia estadounidense culpó a su fundador y ex director general, Kenneth Lay y al  ex director general del grupo Jeffrey Skilling, quienes deben responder económica y penalmente.
Desde julio de 2000,  los gestores de fondos de pensiones del Reino Unido deben informar sobre los criterios sociales, ambientales  y éticos que emplean para seleccionar las acciones y valores de renta variable que finalmente conforman sus carteras de activos.  En mayo de 2001, el Bundestag de Alemania aprobó la ley sobre fondos de pensiones privados.  Hasta ese momento, el impacto social y ambiental de la actividad empresarial había estado regulado y limitado por normas de carácter legal.[4] De  aquí que dichas iniciativas legales, permitieron la desintermediación de la relación entre empresas y ciudadanos, que unieron la condición de ahorradores y consumidores.[5] La nueva relación, que no pasa por las ventanillas del Estado, enfrenta así los intereses de unos y otros sobre dos bases indiscutibles en las economías avanzadas: el ejercicio de los derechos de propiedad y la transparencia informativa de las empresas.
El concepto de Responsabilidad Social Corporativa – RSC se refiere a los resultados alcanzados por las empresas en materia ambiental, satisfacción de los grupos de interés que concurren en la actividad empresarial, y atención a diferentes mandamientos de orden ético, por ejemplo, respeto a los derechos humanos.   Diversos estudios demuestran que la adopción del enfoque RSC mejora la reputación empresarial, permite fidelizar a clientes y empleados, ayuda a mantener relaciones de cooperación con las comunidades sociales donde operan las empresas, permite gestionar la variable ambiental, y da acceso al ahorro ofertado en el mercado de productos financieros reservado a las empresas que acreditan niveles aceptables de RSC, de acuerdo con el rating de agencias independientes.[6]
Según Elisabet Garriga y el profesor Domènec Melé, las principales teorías de RSC están relacionadas con los beneficios económicos empresariales, la actuación política de las empresas, las demandas sociales y los valores éticos de quienes trabajan en las corporaciones. Garriga y Domènec agruparon las tendencias en cuatro grupos.  El primero, el de las teorías instrumentales, en donde la empresa es vista sólo como un instrumento para la creación de riqueza y sus actividades sociales como un medio para alcanzar resultados económicos. Dentro de éste grupo se encuentran los enfoques de la maximización del valor, las estrategias para lograr ventajas competitivas, las inversiones sociales en un contexto competitivo, que sostiene que las inversiones filantrópicas pueden ser útiles para mejorar el contexto de ventaja competitiva de una firma ya que normalmente crea un valor social mayor del que pueden crear los donantes individuales o el gobierno; y el marketing con causa, cuyo objetivo principal es generar valor a través de los clientes a través de una imagen de marca asociada  con la dimensión ética o  de responsabilidad social.[7]
El segundo grupo de enfoques, según Garriga y Melé, está  compuesto por aquellos que conforman las teorías políticas, que hacen referencia al poder de las empresas en la sociedad sobre la base de un ejercicio responsable dentro de los escenarios políticos. Entre las enfoques más importantes están el del constitucionalismo corporativo, en donde la empresa es una institución social y por lo tanto debe ejercer el poder de manera responsable; y la ciudadanía corporativa, donde además existe un fuerte sentido de la responsabilidad de la empresa con respecto a la comunidad local, asociaciones y preocupación por el entorno ambiental.[8]
El tercero, el grupo de teorías integradoras,  Garriga y Melé  reúnen los enfoques de RSC para los cuales la empresa centra su interacción en la  identificación y respuesta de las demandas sociales y sostienen que tiene la ventaja de la mayor sensibilidad de la empresa hacia su entorno, que a su vez permite  una mejor comprensión por parte de terceros sobre la organización empresarial. Dentro de éste grupo de se encuentran el principio de responsabilidad pública, que afirma que el comportamiento empresarial adecuado deriva de una política pública relevante; y la gestión de los grupos de interés que se orienta hacia las personas que afectan por las prácticas corporativas.[9]
El último grupo, el de las teorías éticas, los principales enfoques se basan  en las responsabilidades éticas de las empresas para con la sociedad, sobre el principio de  qué se debe y qué no se debe hacer o sobre la necesidad de construir una sociedad mejor. Entre los enfoques principales, Garriga y Melé distinguen las acciones empresariales en torno a los derechos universales, basados en los derechos humanos y laborales; el desarrollo sostenible, dirigido a alcanzar un desarrollo humano que tenga en cuenta a las generaciones presentes y futuras; y el enfoque del bien común, en donde la empresa debe contribuir al bien común porque es parte de la sociedad, mediante  la creación de riqueza, proveyendo bienes y servicios de una manera justa y eficiente y respetando la dignidad y los derechos fundamentales inalienables de los individuos.[10] 
Otra compilación de conceptos de RSC se encuentra en el Libro Verde de la Unión Europea. Allí se mencionan dos dimensiones de aplicación de la RSC en una empresa: la primera, la dimensión interna de la RSC se refiere a aspectos de bienestar para los empleados y a asuntos ambientales relacionados con la gestión de recursos naturales en la producción.[11]  La segunda, la dimensión externa,  que agrupa las acciones de responsabilidad con diferentes interlocutores y temáticas: comunidades locales, socios comerciales, proveedores y consumidores; y los derechos humanos y los problemas ecológicos mundiales.[12]



[1] LAFUENTE, Alberto. VIÑUALES, Víctor. PUEYO, Ramón y LLARÍA, Jesús. Responsabilidad Social Corporativa y Políticas Públicas. Laboratorio de Alternativas. Madrid, 2003. Página 8
[2] LAFUENTE, Alberto; VIÑUALES Víctor y PUEYO  Ramón. “La responsabilidad de las empresas, en Londres y Francfort”  Publicado en el diario El País, el 8 de julio de 2001 – Colección la empresa del mañana.  Tomado de: Artículos RSC 2000 – 2004 Fundación Ecologia y Desarrollo. Madrid, 2004.  Página 4
[3] CASILDA BÉJAR, Ramón. “Reflexiones sobre el desarrollo económico latinoamericano. Desde el componente ético, la responsabilidad social corporativa y las finanzas”. Madrid, abril de 2004. Documento incluido dentro de la Biblioteca Digital de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) - www.iadb.org/etica
[4] Op cit. LAFUENTE, Alberto; VIÑUALES Víctor y PUEYO  Ramón. “La responsabilidad de las empresas, en Londres y Francfort”   Madrid, 2004.  Pagina 6
[5] Según Lafuente, si bien las respectivas leyes no obligan a los gestores de inversión a emplear los criterios mencionados para seleccionar las empresas objeto de su inversión financiera,  sí determinan que deben informar a los ahorradores de cómo, en su caso, los aplican.  La relevancia de las legislaciones en pro de actuaciones socialmente responsables es inmediata al establecer un incentivo no pecuniario para que las empresas sean responsables de los efectos externos de sus políticas; de no hacerlo, corren el riesgo de ser apartadas del ahorro canalizado a través de los fondos de pensiones.
[6] LAFUENTE, Alberto; PUEYO, Ramón “Noticia sobre la RSC en la empresa española”. Colección la empresa del mañana. Publicado en el diario Expansión, el 24 de noviembre de 2001. Tomado de: Artículos RSC 2000 – 2004 Fundación Ecología y Desarrollo. Madrid, 2004.
[7] GARRIGA Elisabet; MELÉ Domènec. Desenredar la maraña de las teorías de responsabilidad social corporativa” Documento original: Corporate Social Responsibility Theories: Mapping the Territory. - Este artículo fue publicado en el Journal of Business Ethics 53: páginas 51-71, agosto de 2004. 
[8] Ibid. GARRIGA Elisabet; MELÉ Domènec.  Páginas 51-71, agosto de 2004.
[9] Ibid. GARRIGA Elisabet; MELÉ Domènec.  Páginas 51-71, agosto de 2004.
[10] Ibid. GARRIGA Elisabet; MELÉ Domènec.  Páginas 51-71, agosto de 2004.
[11] Con relación a la gestión de recursos humanos, la dimensión interna propone incluir el aprendizaje permanente, la corresponsabilidad de los trabajadores, mejora de la información interna en la empresa, mayor equilibrio entre trabajo, familia y ocio, mayor diversidad de recursos humanos, igualdad de retribución y de perspectivas profesionales para las mujeres y participación en los beneficios o en el accionariado de la empresa y consideración de la capacidad de inserción profesional. De otra parte, la dimensión interna incluye asuntos de Salud y seguridad en el lugar de trabajorelacionadas también con las condiciones de trabajo de los contratistas y proveedores; la adaptación al cambiodesarrollado en particular con relación a la introducción de consideraciones sociales en las reestructuraciones de las empresas, como cursos de reciclaje, financiación, información y diálogo, entre otro.  Dentro de la Gestión del impacto ambiental y de los recursos naturales, ésta dimensión incluye aspectos como la disminución del consumo de recursos o de los deshechos y de las emisiones contaminantes o la política integrada de productos.
[12] BENBENISTE, Sandra. “El alcance del concepto de la Responsabilidad Social Corporativa de acuerdo a los organismos internacionales promotores del tema”. Programa Doctoral: PHD in Management Sciences (ESADE). 22 Abril de 2002, Página 16.