viernes, diciembre 28, 2012

La Custodia de las tierras como instrumento de administración de áreas protegidas


Embalse del Hato - Carmen de Charupa, Cundinamarca


La custodia de tierras es un instrumento jurídico y económico creado para administrar las áreas protegidas y las tierras destinadas a la conservación de ecosistemas estratégicos que permite generar consensos entre los múltiples actores involucrados, especialmente con aquellos quienes se afectan por la destinación de los territorios para la conservación.
La custodia de tierras es una estrategia que complementa y facilita el cumplimiento de objetivos de conservación en el mediano y largo plazo. El modelo propone que la gestión de las tierras en custodia debe darse entre los lugareños quienes la cuidan, aquellos que tienen actividades lucrativas allí y por lo tanto reconocen los servicios ambientales generados, los propietarios de los predios, las autoridades ambientales, las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la conservación y el desarrollo sostenible y otros actores que promueven la conservación y restauración de áreas protegidas.
La custodia de tierras públicas funciona en varios lugares del mundo. En Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña se conocen como Landtrust, en España como Custodia del Territorio y en Costa Rica como las Servidumbres Ecológicas.   Inglaterra, España y Australia son pioneros en la puesta en marcha del modelo de custodia de tierras en territorios públicos el cual ha demostrado ser eficaz para lograr los objetivos de conservación y la solución de problemáticas sociales derivadas por la restricción del uso del suelo para actividades productivas.
La custodia de tierras debe ofrecer servicios de seguimiento de proyectos de conservación, corretaje de derechos de conservación y corretaje de predios para conservación. La innovación consiste en que el custodio de tierras se especializa en actividades relacionadas con los Derechos de Conservación adquiridos de los propietarios de los predios quienes se comprometen a conservar en contraprestación de un pago el cual cuenta con aportes públicos y por otros aportes realizados por organizaciones interesadas en conservar ya sea por responsabilidad social y ambiental o por beneficios tributarios.  
Si bien en Colombia no existe la herramienta jurídica de la custodia de tierras públicas, los modelos de gestión de tierras privadas utilizados por organizaciones sin ánimo de lucro como la Fundación Natura y The Nature Conservancy de Colombia han permitido incorporar con éxito intereses ambientales colectivos, involucrando a las comunidades y sin afectar la propiedad de los predios.  A partir de experiencias nacionales e internacionales, es posible diseñar un modelo de gestión de los predios del Departamento de Cundinamarca que fueron adquiridos por ley con el propósito de conservar cuencas hidrográficas y otras áreas protegidas.
La custodia de tierras se realiza a través de organizaciones creadas de manera específica para cumplir dicha función, contribuyen a mejorar los resultados de gestión del territorio poniendo en operación acuerdos locales para gerenciar los predios con capacidad y experiencia en manejo de reservas naturales, en procesos de co-administración de terrenos y planeación ambiental territorial entre otros. 
La custodia de tierras generan beneficios como aprendizaje mutuo y reconocimiento social; trasferencia e innovación en la gestión, planeación de acciones de mantenimiento y cuidado de  terrenos, posibilidades de cofinanciación, sistematización y control de información, comunicación de resultados, todo ello sumado a la efectiva conservación de la biodiversidad y de la cuenca hidrográfica que se pretende proteger.

Problemática  de administración de predios públicos de Colombia destinados para la conservación y protección de cuencas hidrográficas y otras áreas protegidas.

Gran parte de los predios públicos destinados para conservar y proteger los recursos hídricos tienen inconvenientes en su administración por causa de los altos costos altos de gerencia y desconocimiento de herramientas para gestionarlos, información legal incompleta o desactualizada, dispersión, invasiones y problemas con vecindades, entre otros.  Estas dificultades se amplifican cuando las entidades no han tenido procesos de aprendizaje de su rol como administradores de tierras de conservación y en algunos casos hace que éstas sean entregadas a terceros sin experiencia y sin que preparados para asumir el reto de la conservación concertada con colonos y otros actores presentes en los territorios donde se encuentran los predios estratégicos.