viernes, septiembre 09, 2011

Pago por servicios ambientales

En el libro La Civilización Chibcha de  Miguel Triana[i] el altiplano cundiboyacense[ii] de los remotos tiempos del pueblo indígena se describe como cual isla cubierta de bosques, refugio de venados.  La combinación de los ecosistemas de los Andes, Guayana y Delta del Orinoco genera hábitats de una gran biodiversidad acuática y terrestre y en la zona se registran más de de 17.000 especies de plantas, alrededor de 1.300 de aves, más de 1.000 especies de peces, 250 de mamíferos y 119 de reptiles. El Departamento de Cundinamarca está geoestratégicamente ubicado con un territorio rico en agua y biodiversidad. Su sistema hidrográfico comprende dos grandes cuencas,  al oeste, la del Río Magdalena, y al este la vertiente del Orinoco y del Río Meta.   La cuenca del Río Magdalena reúne las subcuencas del Río Bogotá, Río Negro, Río Suárez, Río Minero, Río Ubaté, Río Sumapaz y Río Magdalena, que alimentan el abastecimiento de agua y los servicios ambientales de los territorios de Colombia donde se ubica más del 50 por ciento de la población del país y se desarrolla el 85 por ciento del PIB nacional. La vertiente del Orinoco y la cuenca del Río Meta alimentan los ríos y caudales de más del 30 por ciento del territorio colombiano y sumada a la vertiente del Amazonas conforman el sistema con mayor biodiversidad y agua en el mundo. Brasil, Colombia y Venezuela comparten estos territorios. El Páramo de Sumapaz[iii], se encuentra sobre la cordillera oriental al sur oriente del Departamento de Cundinamarca y se extiende por los departamentos de Huila y Meta en más de 150.000 hectáreas que lo convierte en el sistema de páramo más grande del mundo. El Páramo de Sumapaz contiene gran biodiversidad de flora y con vegetación y fauna exclusiva de la zona; allí se registran más de 635 especies de flora distribuidas en 280 géneros. Los  humedales son cuerpos de agua naturales que albergan abundante diversidad biológica de carácter vegetal y animal y al equilibrio ambiental del territorio. Vulnerabilidad de los ecosistemas estratégicos y fuentes de agua en del Departamento de Cundinamarca En los humedales del altiplano cundiboyacense la influencia humana ha modificado los ecosistemas y en la actualidad  son alimentados por escorrentía superficial o por inundación directa de los ríos, con alguna influencia de aguas subterráneas, especialmente durante las estaciones de lluvias. En los humedales remanentes el déficit de agua tiene consecuencias graves sobre la dinámica del ecosistema, debido al riego, a las malas prácticas del uso de la tierra y a la profundización del nivel freático, y el aumento de la erosión que contribuyen a la colmatación de los cuerpos de agua restantes y a disminuir el nivel de agua disponible. La generalización de los procesos económicos acelera la sucesión natural, produce pérdidas de especies y pone en peligro la biota asociada al territorio. Por ejemplo, la disminución de aves acuáticas se ha atribuido a la destrucción o perturbación severa del hábitat, a la contaminación, la caza y a la introducción de especies exóticas que permiten la depredación y enfermedades desconocidas para las especies endémicas.  Las presiones humanas ponen en amenaza el ecosistema del Páramo de Sumapaz y la del Parque Nacional Natural del Sumapaz. De un lado están las actividades de cacería de especies como cuys y conejos salvajes; actividades productivas y agropecuarias en los costados norte, sur y occidental del Parque que presionan por la ampliación de la frontera agrícola; así mismo, la demanda de agua  para cubrir necesidades básicas de agua de comunidades locales y de poblaciones vecinas se han intervenido múltiples áreas del parque, tendencia alcista que se acompaña por una mala disposición de las aguas servidas.   Las áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia incluyen las reservas de la Nación, las regionales y las municipales. En 2008 cubrían el 9,3% del territorio nacional con 10.281.894  hectáreas. Las áreas protegidas de Cundinamarca aportan más del 4,8% del total del país. La región del Guavio contribuyó con 24.970 hectáreas de áreas protegidas que equivalen al 6,5% del total del Departamento. La vocación del territorio del Guavio es la producción de agua para la Región Capital y la generación de energía. Allí 21,334 hectáreas están en zonas de alto riesgo por causa de la remoción en masa localizada  principalmente en las áreas de actividad agrícola de ladera en el cañón del Rio Guavio y en las aéreas protegidas en la zona de los Farallones de Medina. Esta zona, sumada a otras de protección de la sabana de Bogotá, del Río Negro y del Río Guayuriba le otorga la principal vocación al territorio que es la de producción de agua para el Departamento de Cundinamarca y Bogotá. 
La región sur oriental del Departamento de Cundinamarca también cuenta con gran  riqueza hídrica que se origina en el oriente en los Farallones de Medina y la cuchilla de La Cabaña, localizada al sur del Departamento. Los principales ríos que cruzan la región son el Río Gazaunte, Gazamumo, Guajaray y Guacavía los cuales descienden en sentido occidente oriente desde los farallones de Medina localizados al occidente del embalse del Guavio. Estos ríos son tributarios del Río Humea el cual a su vez desemboca en el Río Meta al norte de Puerto López y occidente de la población de Cabuyaro en los Llanos orientales. Hacia el norte de la region sur oriental de Cundinamarca corren  los ríos Amarillo y Guavio los cuales son tributarios del Río Upía, que desemboca también en el Río Meta a la altura de  Santa Helena de Upía.  Por el costado  oriental, en la Serranía de las Palomas nacen caños y ríos de aguas limpias  que se desplazan hacia el oriente como son el Río Cabuyarito, Caño Rico, Maya, Macapay, Chapetín, Guacal, San Lorenzo y Yarico. La región posee grandes cantidades de territorio en áreas agrícolas de planicie de los  Llanos Orientales a la vez que posee importantes territorios en  áreas de actividad forestal protectora - productora y en áreas Nacionales protegidas en la parte alta de los Farallones de Medina al occidente del municipio de Gachalá.  Esta región tiene más de 42,591 hectáreas en riesgo que representan el 16.5% del total de áreas en riesgo del Departamento. A su vez  equivalen al 20.5% del área total en riesgo por remoción en masa, especialmente en la zona de los Farallones de Medina y en el piedemonte de los farallones que bordea el área agrícola de ladera y la planicie de los Llanos Orientales. Concordancia con las políticas públicas de protección, conservación y uso del suelo de las cuencas hidrográficas. Según la legislación nacional, la ordenación de una cuenca hidrográfica tiene por objeto principal el planeamiento del uso y manejo sostenible de sus recursos naturales renovables, de manera que se consiga mantener o restablecer un adecuado equilibrio entre el aprovechamiento económico de tales recursos y la conservación de la estructura físico-biótica de la cuenca y particularmente de sus recursos hídricos.[iv] En la utilización de los recursos hídricos, el consumo humano tiene prioridad sobre cualquier otro uso y debe ser tenido en cuenta en la ordenación de la respectiva cuenca hidrográfica. La ordenación así concebida constituye el marco para planificar el uso sostenible de la cuenca y la ejecución de programas y proyectos específicos dirigidos a conservar, preservar, proteger o prevenir el deterioro y a restaurar la cuenca hidrográfica. De allí las directrices específicas en relación con el carácter especial de protección de las zonas de páramos, sub páramos, nacimientos de aguas y zonas de recarga de acuíferos, por ser considerados áreas de especial importancia ecológica para la conservación, preservación y recuperación de los recursos naturales renovables.  Otras directrices relacionadas con la ordenación de las cuencas hidrográficas tienen que ver con la prevención y control de la degradación de las cuencas que permita prever la oferta y demanda actual y futura de los recursos naturales renovables, incluidas las acciones de conservación y recuperación del medio natural para asegurar su desarrollo sostenible. También lo son promover medidas de ahorro y uso eficiente del agua y considerar las condiciones de amenazas, vulnerabilidad y riesgos ambientales que puedan afectar el ordenamiento de la cuenca. Estrategia de la Ruta del Agua La recuperación de las áreas en alto riesgo está asociada a la preservación de los ecosistemas en las áreas protegidas y la recuperación y regulación de los caudales de las fuentes hídricas.   Con el fin de conservar los ecosistemas estratégicos y mitigar los impactos de la actividad humana de los territorios cuyos servicios ambientales proveen de agua y energía a gran parte del Colombia se diseñó la estrategia de la Ruta del Agua que  comprende los municipios de norte a sur del oriente del Departamento de Cundinamarca y que hacen parte de la vertiente del Orinoco – Río Meta y que tienen también flujo de aguas subterráneas y hacen parte del sistema de humedales y de páramo del Departamento de Cundinamarca. La estrategia pretende elevar la calidad de vida de sus habitantes apropiándolos de su situación geoestratégica relacionada con las fuentes de agua y energía y fortaleciendo su capacidad protectora de recursos naturales, de fauna y flora autóctona, de cuidado de cuencas hidrográficas para la prestación de servicios ambientales y de generación alternativas productivas sostenibles.  La estrategia de la ruta del agua convoca a la formulación de políticas públicas ambientales sostenibles, incluye educación ambiental y del uso sostenible del suelo, la adopción y certificación de mejores prácticas, interacción con comunidades indígenas y campesinas y con pequeñas y medianas y grandes granjas y fincas agrícolas, avícolas y de semovientes y con los comerciantes y prestadores de servicios locales y regionales. El proceso de articulación de la estrategia de la Ruta del Agua lleva más de siete años de formulación y agrupa varias iniciativas públicas y privadas, locales y regionales. El convenio marco de cooperación firmado entre la Secretaría del Ambiente  y la Fundación Natura[v] para fortalecer La Estrategia de la Ruta del Agua, se sumó al esfuerzo de las secretarías de Planeación, Agricultura y Competitividad y del Institutito de Cultura y Turismo, como representantes de la autoridad departamental, de los gobiernos locales y autoridades ambientales (CAR, CORPOGUAVIO y CORPORINOQUIA, corporaciones autónomas regionales que desde su jurisdicción han promovido de manera responsable el ecoturismo sostenible en reservas forestales y en las áreas protegidas a su cargo), de las agrupaciones empresariales y empresarios privados, de organizaciones de la sociedad civil y las comunidades y sus líderes para adoptar la estrategia  en los municipios que hacen parte del sistema del páramo andino, de humedales  y de las cuencas hidrográficas de las vertientes Río Magdalena y del Orinoco – Río Meta del Departamento de Cundinamarca. Con el convenio marco de cooperación y la celebración de dos acuerdos adicionales, el primero para establecer el estado actual de los predios adquiridos con el objeto de conservar cuencas hidrográficas estratégicas para Cundinamarca y el segundo para diseñar el corredor de conservación de las Lagunas Sagradas  de los Muiscas, la  se  pretende incorporar prácticas sostenibles del uso del suelo, de las materias primas y de los ecosistemas en general, para aquellas actividades económicas características de la zona y a la vez, aportar a la planeación estratégica de los territorios con la inclusión de nuevas prácticas, generación de capacidades, educación ambiental y cooperación institucional, pública y privada. Corredores de conservación eco turísticos en la Ruta del Agua Los corredores de conservación son estrategias de planificación regional utilizadas para promover la conservación de la biodiversidad y de las especies endémicas de las eco regiones terrestres prioritarias – ETP. Los corredores de conservación están enmarcados en las leyes 99 de 1993 (ley ambiental) y  300 de 1996 (ley de turismo). De tal manera que para la estrategia de la Ruta del Agua se tienen en cuenta los instrumentos de planificación ambiental que rigen los territorios como los planes regionales de gestión ambiental, los planes de ordenamiento de cuencas hidrográficas, los EOT, las directrices de las corporaciones autónomas regionales y los cabildos indígenas presentes en el territorio. La conectividad de los territorios de  La Ruta del Agua es clara con la causa común de la conservación de los ecosistemas estratégicos. La sustitución de actividades dañinas y con gran impacto ambiental por actividades agrícolas limpias y de ganadería sostenible, la prestación de servicios ambientales, la reforestación También, la conectividad está ligada a la historia de los territorios y a la cultura Muiscas tema que permite involucrar circuitos eco turísticos especiales bajo la misma sombrilla de los espacios de arqueología indígena frente a los cultos al agua. “Las lagunas eran los principales santuarios de los Muiscas, que hablaban chibcha, eran la residencia de una sublime divinidad que veían en ellos una providencia llena de encantos y misterios. Allí rendían los más ricos y cariñosos tributos, al son de alegres músicas y en el  frenesí de sus danzas, pececillos de oro, finas esmeraldas, tunjos y dijes eran arrojadas en sus orillas”[vi]. De manera tal que mediante el rescate de la cultura indígena de la región y a través de la representación de elementos de identidad cultural, mitos y leyendas  alrededor de las lagunas, se promueva  el desarrollo coordinado de actividades eco turísticas certificadas en los corredores de conservación de la Ruta del Agua. Igualmente, las fértiles tierras del altiplano cundiboyacense, que son desde tiempos remotos la despensa proveedora de carne, leche, legumbres y hortalizas para los poblados cercanos que hoy agrupa la mayor concentración de población de todo el país, se caracteriza por sus hermosos paisajes con grandes extensiones de campos para el desarrollo agropecuario, rodeados de haciendas sabaneras con  jardines, establos, pesebreras, e incluso algunas con  capillas privadas. Corredor de las Lagunas Sagradas de la Cultura Muiscas Para fortalecer varios procesos que pretenden elevar la calidad de vida de los habitantes[vii] de zonas deprimidas del Departamento de Cundinamarca mediante estrategias conjuntas que incluyen la conservación y restauración de ecosistemas estratégicos, la incorporación de mejores prácticas para el uso del suelo, la Secretaría del Ambiente de Cundinamarca inició la labor de formular la política pública departamental que involucra todos los actores interesados en el desarrollo sostenible del Departamento. La Estrategia de la Ruta del Agua está en permanente construcción y requiere  de actividades en el corto, mediano y largo plazo. Con el fin de conectar territorios y esfuerzos regionales en la construcción de corredores de conservación eco turísticos, la  Secretaria del Ambiente dispuso de tres predios estratégicos para ser vinculados a los inventarios de grandes lugares y atractivos turísticos de la Alianza regional por el Guavio[viii]  y promocionar un nuevo destino en la región, el Pantano de Martos o Laguna de Monquentiva. La conectividad está ligada a la cultura del agua de los Muiscas y comprende el circuito entre tres de las cinco lagunas sagradas de ésta parte del territorio del oriente de Cundinamarca.   El Verjón y la Laguna de Ubaté completan el circuito utilizado por los Muiscas en la ceremonia de correr la tierra.[ix]   La primera de estas lagunas es la Laguna del Cacique  Guatavita y Cuchilla de Peñas Blancas, que es una de las reservas forestales de jurisdicción de la CAR.  Su extensión es de 613 hectáreas conformada por páramos constituidos por matorrales y bosquecillos desarrollados en áreas de protección y pajonales en las partes más altas y en donde pueden observarse  gran variedad de aves y mamíferos. La organización del Parque Laguna del Cacique  Guatavita y Cuchilla de Peñas Blancas provee de senderos demarcados para la contemplación biológica que puede ser guiada y bilingüe (inglés) con información sobre temas ecológicos, historia sobre la cultura de los Muiscas quienes aún cuidan la reserva foresta; información sobre la Leyenda del Dorado y algunos temas de educación, manejo y cuidado del medio ambiente.[x] El segundo recorrido del circuito de Las Lagunas Sagradas de los Muiscas abarca más de 7.500 hectáreas sobre el Pantano de Martos, conocido también como la Laguna de Monquentiva, situada en el Municipio de Guatavita y  de propiedad del Departamento de Cundinamarca. El recorrido por el Pantano de Martos incluye el paso por la Reserva del Encenillo, de propiedad de la Fundación Natura, que se ubica en el Municipio de Guasca. La planeación estratégica del recorrido el Pantano de Martos, el diseño de caminos y senderos, la señalización y la lectura del patrimonio para establecer la oferta turística está en proceso de estructuración y a cargo de la Fundación Natura.  La primera etapa de planificación del recorrido se terminará a finales de 2010 y permitirá la toma de decisiones y la planificación presupuestal para el logro de los objetivos propuestos durante el año 2011 y un primer acercamiento a la construcción de políticas públicas en torno a la Ruta del Agua.  Para que el recorrido sea posible es necesaria la aprobación previa de la autoridad ambiental competente, la CAR, que deberá conocer del impacto ambiental de los senderos eco turísticos, los estudios de cargas y demás requisitos exigidos por la normatividad colombiana. Con la inclusión del Pantano de Martos, la Secretaría del Ambiente de Cundinamarca permite completar el mismo circuito que los indígenas muiscas recorrían en sus ceremonias alrededor de las lagunas sagradas del oriente del altiplano cundinboyacense. La oferta turística está ligada a caminar por los senderos, a ver y escuchar aves y  observar el paisaje típico de páramo. Debido a la importancia que aporta el ecosistema del Pantano de Martos para la conservación de la biodiversidad endémica, la Secretaría del Ambiente de Cundinamarca suscribió un convenio marco  de Cooperación con el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt con el objeto de promover su restauración ecológica y analizar los costos y beneficios de realizar obras de infraestructura que permita recuperar el espejo de agua y regresarlo a su estado original, tal y como lo conocieron los ancestros indígenas Muiscas, como la Laguna del Gran Señor, Laguna de Monquentiva. La tercera parada del circuito de las Lagunas Sagradas de los Muiscas recorre  las Lagunas de Siecha, producto eco turístico realizado en alianza entre el Acueducto de Bogotá y la Dirección de Parques Nacionales. Las Lagunas integran el Parque Nacional Natural Chingaza ubicado en la Cordillera Oriental de los Andes, en los departamentos de Cundinamarca y Meta.  El Parque tiene una extensión de 76.600 hectáreas, la mayoría de ellas de cobertura de de páramo.  El destino turístico de las Lagunas de Siecha  es dirigido a quienes se interesen en andar por largos trayectos y a la contemplación del paisaje natural del páramo. Allí hay tres lagunas, la de Siecha con una superficie de 7 hectáreas, la de Guasca con 6.8 hectáreas y la de Teusacá con 1.9 hectáreas. Las tres lagunas que son de formación glacial y surten de aguas al Río Tominé, en la vertiente del Río Magdalena[xi]. Novedades en la gestión ambiental y el ordenamiento territorial: el cobro por servicios ambientales para reservas forestales y custodia de tierras de conservación. El pago por servicios ambientales es una herramienta que permite dar valor económico a los servicios asociados al ambiente. Los territorios deben contar con incentivos monetarios para otorgarlos a quienes conserven las fuentes de agua y la flora y fauna asociadas a los ecosistemas  para que den uso a la tierra mediante actividades sustentables de tal forma que los servicios generados por conservación se incorporen a mecanismos de pago u otro reconocimiento monetario como parte del compromiso de preservar las fuentes de agua. Las actividades de conservación susceptibles de ser valoradas como servicios ambientales incluyen la producción agrícola limpia, las buenas prácticas silvo pastoriles, la custodia de reservas forestales, el cobro por servicios eco turísticos, la siembra de bosques para reforestación y uso comercial con especies sostenibles como teca, pino, abarco, eucalipto y melina y otras actividades incorporadas a la legislación de Colombia. El pasado 15 de julio el PNUMA publicó el tercer informe Perspectivas del Medio Ambiente en América Latina y el Caribe - GEO ALC 3 en donde se manifiesta que los países de América Latina y el Caribe son vulnerables al cambio climático y los desastres naturales y necesitan cambios urgentes en la gestión ambiental.  El documento señala que si bien el modelo de desarrollo impulsado en la región generó un mayor crecimiento económico, también sufrieron degradación ambiental, y destaca la pérdida de más de 24 millones de hectáreas de áreas forestales en el quinquenio 2000 – 2005.   El Informe GEO ALC 3  llama la atención en la necesidad de generar líneas de acción que permitan a los países  lograr una mejor gestión ambiental y promueve herramientas como el ordenamiento territorial ecológico en las políticas de desarrollo rural y urbano. Así mismo, el Informe GEO ALC 3 motiva a regular el pago por servicios ambientales y emprendimientos limpios con el ambiente, mejorar la administración de áreas protegidas, corredores biológicos, y zonas costeras, fomentar el turismo sostenible, incrementar el manejo forestal certificado y comunitario. También se convoca a fortalecer las políticas de gestión y manejo de cuencas e impulsar el desarrollo de energías renovables. Tales sugerencias fueron igualmente puestas en conocimiento del público latinoamericano en el Seminario sobre Pago por Servicios Ambientales en Áreas Protegidas que se llevó a cabo en Quito, Ecuador en septiembre de 2008 y que fue organizado en el marco de la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en parques nacionales, otras áreas protegidas, flora y fauna silvestres (REDPARQUES) con el apoyo de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y El Caribe y el Ministerio del Ambiente de Ecuador y Organismo Autónomo de Parques Nacionales de España (OAPN). La Ruta del Agua se concibe mediante acuerdos de voluntades en donde los pagos por servicios ambientales lo hacen también aquellos que tienen actividades lucrativas derivadas de la simple existencia de las reservas forestales. Los recaudos por el pago de dichos servicios se administran en fondos dedicados a la conservación y  fortalecimiento de corredores de conservación eco turísticos,  como patrimonios autónomos. El modelo propone que la custodia de los predios de conservación y de los corredores de conservación eco turísticos se debe dar entre los lugareños que cuiden la reserva natural y áreas protegidas, aquellos que tienen actividades lucrativas allí, las entidades territoriales que aportan los predios adquiridos para el cuidado de ecosistemas estratégicos, las corporaciones autónomas regionales que aportan asistencia técnica y los recursos que reciben por el uso del agua y las ONG de conservación y desarrollo sostenible.  Según el investigador Sven Wunder, el concepto de pago por servicios ambientales - PSA  sostiene que a medida que los hábitats naturales y silvestres disminuyen los servicios ambientales ofrecidos de manera gratuita por naturaleza se ven cada vez más amenazados. Esta creciente escasez los vuelve sujetos potenciales de comercialización.  La idea central del PSA es que los beneficiarios externos de los SA paguen de manera directa, contractual y condicionada a los propietarios y usuarios locales por adoptar prácticas que aseguren la conservación y restauración de ecosistemas.